Entrevista a Alicia Galfasó

Sobremesa con Alicia Galfasó , Psicóloga, Psicooncóloga y Especialista en Psicotraumatología. Con formación en Psicoanálisis y posteriormente en Psicología Cognitiva, Psicoterapias breves y Psicoterapias focalizadas.

Especialista en debriefing , Defusing y formación de equipos de intervención.


Esta entrevista fue realizada por : Paula Larotonda y Daniel Ripesi, con la colaboración de Ana Clara Benveniste, a quienes agradezco profundamente su calidez y buen trato
publicada en su página www.espaciopotencial.com.ar.
les sugiero a todos visitar su "casa" la cual tiene
lugares realmente interesantes y cautivantes.
Alicia Galfasó

Espacio Potencial: ¿Te hace -o te hizo ruido-, en tu especialización en psicotraumatología, tu inical formación en Psicoanálisis? En todo caso, ¿qué te aportó?

Alicia Galfasó: Mi primera formación fue en Psicoanálisis y me apasionó, y me apasiona todavía hoy la lectura de la teoría psicoanalítica, pero nunca dejaba de preguntarme en mis primeros años de práctica clínica, qué hacer cuando llegaba a la consulta una persona en situación de urgencia traumática. Sin embargo, en nuestro medio la formación era de una ortodoxia bastante rígida, de modo que no podía compartir demasiado esta inquietud. Sólo uno debía “ajustarse” a un “ahá”, “humm”, frente al paciente. Y pensaba: ¿seré yo que soy tan impulsiva, que me da ganas, en determinadas situaciones de “indicar” algo, de pautar cierto tipo de intervenciones? me preguntaba si era un problema mío. Después, cuando empecé a trabajar en la clínica, y ya trabajando como docente, me encontraba con preguntas de los alumnos que me planteaban las mismas dudas. Cuando empecé a trabajar en un Centro de Salud y me enfrenté con cuestiones de la clínica que hacían a la experiencia de los pacientes de fuertes factores traumáticos, me dije: “no, a mí esto no me cierra, yo necesito trabajar desde otro lugar, necesito verle la cara a esta persona, verle los gestos, en algunos casos, con la palabra se dice una cosa pero se dice otra con el cuerpo...” Y empecé a observar y a pensar cuestiones como: con quién venían, si traían algún objeto en especial, al perro, etc., he atendido con perro, gato, parientes, cochecitos, y todo ese folklore me aportaba elementos que para mí eran sumamente valiosos y significativos. Desde ahí también me fui dando cuenta de que yo necesitaba apoyar mi clínica en diversos elementos... Hice el post grado en Psiconcología, y ahí me empecé a encontrar también con que las herramientas de las que yo disponía no me servían, que la intervención en ese marco era urgente, que los tiempos eran otros. Por ejemplo alguien no podía hacerse una resonancia mangnética porque le daba terror meterse ahí dentro, entonces yo no tenía demasiado tiempo para trabajar qué le pasaba con esto, porque la resonancia era para la semana siguiente, entonces, tenía que encontrar algún resorte para ayudar a resolver esto de otra manera, y, en fin, a partir de la oncología me fui dando cuenta de que a mí el psicoanálisis no me ofrecía demasiado respuestas clínicas, en algunos contextos determinados en los que tenía que trabajar. Incluso, a partir del impacto que producía el diagnóstico de cáncer, empecé a investigar el concepto de trauma, psicotraumatología y todo ese terreno. Encontré que había, además de la experiencia en oncología, muchas otras situaciones que requerían otro tipo de intervención, acá en Argentina no encontraba material que a mí me satisfaciera, empecé a contectarme por todos lados, a seguir buscando e investigando... Me llegaba mucho material de EEUU que a mí no me servía porque me daban mucha información, estadísticas, informes, pero yo sentía que seguía sin las herramientas que necesitaba. En ese momento llega a mis manos el libro de la Dra. Gisela Perren Klingler, el único libro que está ahora en castellano, y ahí me dije “es esto”, exactamente esto es lo que yo quiero hacer, esto me cierra, esto es lo que a mí me interesa, esto es lo que pienso puesto en palabras en un relato coherente y riguroso. Fue realmente impactante para mí la lectura de ese libro y justo ahí me entero que ella venía tres meses después a dar unos cursos. Así que me metí de lleno con todo eso, nos conocimos, tuve de entrada una muy buena onda con ella, y decidí que me quería formar con ella. Empecé a estudiar, como yo hablo alemán ella me empezó a mandar todos sus escritos, una cantidad importante de bibliografía, y me seguí contactando con ella vía mail, hasta que me invita a estudiar y trabajar en Europa este verano-invierno de Europa. Y así fue que me fui para allá, a vivir con ella durante dos meses y medio, acompañándola en su travesía por diferentes países. Ella forma gente permanentemente, forma en Psicotraumatología y equipos de emergencia, y supervisa equipos de emergencia, intervenciones de estos equipos, así que hice algo así como un curso acelerado, porque aparte viviendo con ella eran 24 hs de estar trabajando, estudiando, y charlando después. Es una mujer de una generosidad impresionante, así que pude disponer de su biblioteca, de todo su material, de las consultas que a mí me iba despertando la tarea, y –luego- fue un gran desafío pensar, bueno ahora todo esto ¿cómo lo llevamos a Argentina? ¿Cómo lo trasladamos a otra cultura, a otra realidad social, a otra realidad económica, a otro contexto intelectual?, con un concepto de persona totalmente distinto, reconociendo otras necesidades. En fin, había que ir trabajando desde las bases.

Entonces la propuesta actualmente es trabajar desde la prevención. Por eso, si bien yo hago los debriefing, me apasiona trabajar en el campo de la prevención, entrenar a todas las personas involucradas: bomberos, camilleros, enfermeras, choferes de ambulancia, personal administrativo, médicos de guardia, a todo aquel que tiene el primer contacto y que modifica el tipo de relación que uno va a tener con aquella persona que ingresa a una guardia y modifica totalmente lo que puede pasar después.

E.P: Y, tomando en cuenta la infraestructura que dispone Argentina en casos de catástrofe y urgencias, y el marco asistencial de nuestro medio, ¿sos optimista?
A.G: Sí, soy idealista más que optimista, diría, soy apasionada. Esto me apasiona totalmente y creo que desde ese lugar soy optimista. Si me siento a pensar y veo lo que hay por hacer, lo que hay, te caés... Trato de apelar a mis propios recursos y...


E.P: Nos poder contar en qué consiste el equipo de debreifers...
A.G: El debriefing es una técnica dentro de lo que sería la psicología de la emergencia.
Lo que proponemos, ante todo, es empezar bien de entrada en una situación de emergencia, por eso formamos a la gente que actúa desde los primeros momentos. Pero el debriefing se aplica recién a partir de los tres días de ocurrido el evento. Tienen que haber pasado tres días para implementar la técnica, como mínimo, para que se produzca cierta sedimentación de lo ocurrido...
¿Qué se hace en los primeros instantes? ¿Qué hacer cuando se rescata a una persona que hace un intento de suicidio? ¿Qué hacer con la gente que estaba alrededor del lugar de la catástrofe? Todo este tipo de situaciones tienen un tipo de intervención que es estructurado, que tiene una forma determinada y una razón de ser. Estas primeras intervenciones condicionan el pronóstico, y pueden cambiar totalmente el pronóstico... Esto lo empecé a ver cuando trabajaba en oncología. La manera en que se le da el diagnóstico a una persona que tiene cáncer condiciona el pronóstico de la enfermedad, es muy distinto que a una persona le digan “vos tenés cáncer de pulmón bla bla bla”... de que lo sienten, en un marco de contención familiar, que le muestren todas las variables, que lo acompañen, que le indiquen el tratamiento posible, que lo contengan ...que lo informen! Esto cambia totalmente la situación y su efecto posterior. Y con esto, en las emergencias, es lo mismo. La intervención temprana cambia totalmente el pronóstico. Entonces, después de esos primeros momentos, empezamos a trabajar con lo que sería la salutogénesis. Las intervenciones concretas de un equipo. Después que se hicieron las derivaciones, todo aquel que tiene heridas graves o requiere internación, por supuesto esa es la prioridad, va a hospital y está atendido en contexto hospitalario. Pero ¿qué pasa con los que tuvieron heridas leves o no les pasó nada a nivel físico? ¿Cómo sigue la historia con toda esa gente que generalmente queda por fuera de las primeras atenciones?

E.P: ¿Qué tiempo de desarrollo tiene este tipo de intervenciones? Contanos un poquito la historia...
A.G: Esto arranca en Estados Unidos a partir de la observación de los soldados cuando volvían de la guerra, y se empieza a estudiar también a partir del holocausto, la pregunta era ¿por qué había personas que tuvieron reacciones traumáticas mucho más graves que otras a pesar de que habían vivido lo mismo?. Empieza a funcionar la idea de la resiliencia. Qué pasa para que dos personas que vivieron situaciones similares, una se suicide y otra pueda formar una familia, seguir adelante con su vida de una manera más o menos buena, ¿qué se jugó ahí? Se empieza a investigar entonces toda esta cuestión de los recursos personales. Aspectos que uno tiene consigo mismo, no sé si como bagaje innato, pero sí que forman parte de sus rasgos personales, y mientras que otros seguramente dependen de su entorno social. Entonces se analizan las cuestiones que tienen que ver con lo individual y los factores de índole social, del contexto en que se vive, de la comunicación o los que tienen que ver con el apoyo del entorno. Y después se observa que aquellos que han logrado elaborar una historia a partir del suceso o hacer algo con esa historia, tienen más posibilidades de salir adelante. Aquellos que la escribieron o la transmitieron o pudieron de alguna manera significar esa historia positivamente, hacer algo con ella a pesar de ser tan dolorosa, dieron un paso más allá, y no quedaron pegados a la muerte en la vida, pudiendo hacer algo con ella. Entonces se hace claro el concepto de que es muy importante la intervención temprana. Son las primeras manifestaciones de lo que sería la prevención concretamente porque el concepto de prevención es viejo y está siempre en juego pero desde qué momento prevenimos, qué prevenimos, y de qué prevenimos.


E.P: ¿Hubo seguimientos de estas personas?
A.G: Hay seguimientos... No hay seguimientos en cuanto al debriefing porque lo que dice el Instituto Psicotrauma Suiza -y se está debatiendo- es que para hacer un estudio de la efectividad del debriefing tendríamos que tener un grupo testigo al que no se le haga el debriefing. Y esto no se considera ético si se piensa que este tipo de intervención es necesaria, hay gente que lo requiere y está de acuerdo en hacerlo. Si se hicieron estudios de intervenciones tempranas y cómo cambia el pronóstico y de sus resultados y las diferencias y es fantástico... Hay gente que no quiere hacer debriefing pero igualmente recibe algún tipo de intervención de una persona capacitada. En Europa todos los equipos de emergencia tienen algún par espiritual, un área espiritual. Y esto puede ser que haya un cura, un rabino, un pastor evangélico, alguien reconocido y representativo de esa comunidad que está siempre presente en el momento de la emergencia. Y se le ofrece a las personas afectadas hablar con ellos si quieren. El personal es rotativo, y también interviene en la emergencia, se arremangan, sacan gente de los fierros, pero representa esta parte, están siempre presente, y hay gente que se siente acompañada por ellos en ese momento y sale delante de una manera distinta simplemente con esa presencia. Pero el tener ese soporte desde el comienzo, el tener ese acompañamiento es lo más importante, porque en ese momento quizás no hay explicación que dar, la palabra no tiene mucho lugar en esos momentos, el hecho de sentirse contenidos y acompañados por ese par espiritual que quizás después se sigue ocupando unos días más de ver a esta persona, de explorar un poco su red social, de normalizar un poco sus reacciones, de colaborar para ayudarlo a reinsertarse en su vida cotidiana, esto cambia no sólo su pronóstico sino la posibilidad de que esta persona pida ayuda en caso de que vea de que algo no funciona. Queda un lazo abierto.

Y después en situaciones catastróficas grandes, como en el caso de Cromagnon, aún con las personas que no han sufrido heridas graves, se trabaja con los recursos de los que se disponen, todos los aspectos que pueden conectarlos con la vida, que pueden darle un cierre a esa situación, aún si no se aplica el debriefing de una manera ortodoxa, pero algo parecido, tratando de conectarlos con sus propios recursos para la vida.


E.P: Cuando vos hablabas de las técnicas, pensaba que el episodio traumático dispara cuestionamientos y conmociones no sólo “hacia delante”, sino también “hacia atrás” –por así decir-, porque la persona tiene que revisar una rutina que, quizás se haya alterado irremediablemente, repensarla...., y hacia el futuro, porque bueno, a partir del hecho traumático quizás ya no sea el mismo, entonces, cómo respetar ese “ya no ser el mismo...”, ¿cómo impacta ese duelo y ese cambio?
A.G: Sí, y a veces ese “no ser el mismo” puede ser una oportunidad para ser mejor porque lo que abrís es un camino a los recursos personales positivos. A todo aquello que quizás la persona nunca se había dado cuenta de que disponía. Quizás todos sabemos lo que no tenemos, lo que queremos tener pero no todos sabemos lo que sí tenemos, con qué contamos. Como cuando te lastimás un dedo y te das cuenta de que no sabías cuán importante era ese dedo hasta que te lo cortaste. Con esto es lo mismo, quizás hay una serie de recursos personales de los que esa persona disponía pero nunca había puesto en juego, y los tenía totalmente naturalizados y olvidados ...

E.P: El episodio traumático tiene –también- una dimensión de “nueva oportunidad”...
A.G: Bueno esto no lo dice uno en esos términos, pero es así... E intento de que a través de la charla la persona lo vea. Por ejemplo uno le pregunta, y ¿tenés amigos? “Sí, pero hace veinte mil años que no me encuentro...” “Bueno, quienes, cómo, por qué no los ves más?”...
Y así se va guiando los diferentes aspectos de su vida. Y a reconocer diferentes cuestiones, del trabajo, de la práctica de alguna actividad física, gustos, contacto social, familiar, etc.

E.P: ¿Se podría decir, en algún sentido, el trauma que deriva de la eventualidad de una catástrofe ilumina “otros traumas” que siempre existieron en la vida del sujeto pero se mantuvieron silenciosos hasta ese momento de crisis?
A.G: Exactamente, pero en realidad todo lo que detonó fue el episodio traumático, cuando en realidad esa persona tenía una vida de miércoles, eso no tenía que ver con el hecho, la tenían desde antes... Entonces te dicen, por ejemplo, que no pueden hacer los ejercicios respiratorios porque no les da el tiempo, que nunca tienen tiempo para nada. Y vos les sugerís que se levanten diez minutos antes, y ahí se dan cuenta que esos diez minutos que eran impensados antes del accidente, están ahí, los tenían y pueden hacer los ejercicios...

E.P: Y ¿lo hacen?
A.G: Hay que pensar que estamos hablando de situaciones realmente extremas, donde están al borde, donde sienten que no se pueden sacar de la cabeza los recuerdos estos, las sensaciones, los olores, donde sienten que no toleran más nada, no pueden comer, no quieren tener más sexo, no quieren ver a nadie... Cualquier cosa que les digas: esto te va ayudar, lo aceptan. Porque te dicen que quieren volver a ser los de antes, a reirse, o tolerar a los hijos, o volver a la escuela y poder escuchar, porque como me decía el otro día una chica: “yo voy a la escuela y no sé nada de lo que dicen porque “me voy”, “me voy”, “me voy...” Entonces ante esta situación vos les estás ofreciendo una posibilidad que intentan, porque saben que si no la opción es la medicación , yo cuando los veo muy reticentes aclaro esto.
Por ejemplo el otro día vi a un señor que dormía dos horas. Entonces yo no pido que duerma ocho, porque sé que no lo va a poder hacer, pero vamos tratando de acompañar para que la primera semana duerma cuatro, y la segunda, cinco y que lleguemos a seis.... Que se acueste aunque sea un rato, que haga siesta. .. Convocamos a la esposa, que trate de llevarse a los chicos... En fin, porque si no la opción es que lo termine viendo en la unidad coronaria de un hospital porque va a hacer un infarto o con hipertensión o lo que sea, o seguir medicado porque con psicoterapia solamente no lo va a poder resolver...

E.P: ¿Y, la técnica supone o se respalda, eventualmente, en algún apoyo de medicación en particular? ¿Cuál es la política al respecto?
A.G: Bueno, para todas las situaciones siempre está esta una suerte de dualidad en juego, o apostar al gen que lo explica todo, o la pildorita que lo resuelve todo... En este tipo de abordaje justamente lo que pensamos es que no hay que medicar porque partimos de que lo que está sucediendo es una reacción normal y natural por lo tanto no necesita tratamiento, por eso estas técnicas son aplicadas por personas que tienen la capacitación pero no necesariamente son “psi”. Por supuesto que hay ciertos requerimientos. Pero lo pueden hacer bomberos, enfermeras.... Lo que nosotros pedimos cuando hacemos el entrenamiento es que estas personas tengan más de 28 años, y exploramos su equilibrio intelectual, emocional... Porque hay que poder sostener esta técnica, y hay que poder tener cierta oreja para registrar si sucede algo que suena de otro orden. Poder interrumpir, si es necesario, la implementación de esta técnica, pero del modo más conveniente, sin forzar. Tampoco se puede decir “acá hay algo que suena del orden de la psicosis”, y cortar así nomás.

E.P: ¿Desde qué lugar de inserción institucional se implementan estas técnicas?
A.G: Es difícil...Es difícil la aceptación de la propuesta, es difícil el reconocimiento de que las técnicas de prevención son una inversión necesaria. Yo me peleo mucho a nivel municipal o estatal con lo que se hace como prevención porque digo que siempre se llega con las respuestas y nunca se escucha la pregunta. Nunca nadie escucha lo que se necesita, nadie pregunta lo que se necesita. Te trajeron la leche, los preservativos, las cajas de DIU, y a lo mejor en esa comunidad no se necesita eso, no hacía falta. Y por ejemplo el otro día en el Centro de Salud tiramos 200 cajas de preservativos y no sé cuántas cajas de anticonceptivos vencidos porque esa es una población que no necesita eso, que necesita otras cosas, tiene otro tipo de problemáticas.

Entonces el gran agujero es a este nivel. Crear conciencia de que el problema primero pasa por formular la pregunta. Este es el gran desafío mío en este momento. Crear la pregunta. Y esto lo estamos haciendo a nivel de información, y a nivel de demostración. A través de mostrar trabajando. Por ejemplo haciendo el debriefing y mostrando que esto produce resultados. Yo trabajo con el aval del Instituo Psicotrauma Suiza. Es un instituto que en Europa es sumamente reconocido, la Dra. Gisela Perren Klingler tiene un reconocimiento internacional también, ella marcó un hito en psicología de la emergencia. Entonces a partir del reconocimiento institucional y de mi formación con ella, a mí se me facilita el tema de la comunicación quizá , por ahí me escuchan más, porque no estoy yo solita con todo esto. Pero el laburo real empieza desde las bases. Esto es lo que fuimos a plantear por ejemplo a los bomberos, que a partir de un Congreso de SAPSI, una mujer bombero se acercó y nos dijo que lo que planteábamos encajaba justo en sus preocupaciones y esta fue la primera entrada, y así empezamos a dar cursos, y ahora vamos a trabajar con bomberos a nivel nacional, en los cuarteles de bomberos. Estoy en tratativas también con los choferes de ambulancias de un municipio, que es un tema de gran importancia, cómo trasladan a los pacientes, qué pasa con esto...y otros ámbitos más.

Qué hacer con este chofer, cómo manejar semejante nivel de stress.

Gisela dice que son cinco años de túnel. Un túnel oscuro, oscuro, oscuro hasta que después se hace la luz. . Es un largo camino por delante, pero también es muy gratificante. La devolución de la gente, ver bomberos llorando, la imagen del bombero grandote heroico, llorando. O mandándome mails, proponiéndose generar cambios, o tomando conciencia de algunas cuestiones. Yo lo tomo como un desafío que me genera mucha adrenalina. Este es un terreno virgen, fértil. Y el haber podido ver el antes y el después, el haber estado acá en el medio de la selva, y el haber podido ver en Europa qué sucedió después de 20 años que se está implementando. Más allá de si yo lo voy a ver o no y de las diferencias culturales y económicas que son enormes... Pensar que es realmente factible recorrer ese camino y llegar a generar un cambio.Tener esa meta y creer que se puede trabajar de otra manera, y hacer algo distinto. Instalar otros conceptos. Trabajar desde la normalidad y no solamente desde la patología, haber visto las diferencias, ver a las personas no como potenciales pacientes o pacientes sino como personas, a mí me dio otra visión. A todos nos suceden cosas, y no todas son patologicas y no todos necesitan tratamiento. Poder separar estas cuestiones a mí personalmente me dio otra perspectiva para la intervención clínica cotidiana. Ahora tengo el gran desafío de sembrar otro tipo de conciencia y de que las personas puedan empezar a manejar algo desde el control propio. Desde la coherencia propia, y desde el encontrar la coherencia en el significado de ese proyecto de vida. Porque si en tu proyecto de vida se incluye el ser bombero, por ejemplo, que es un trabajo como el nuestro, esto puede tener que ver con lo que a vos te gusta y te apasiona pero por otro lado te está haciendo daño, entonces se puede tomar algún tipo de medidas...

E.P: ¿Y hay para los debriefers algún tipo de técnica de autocuidado?
A.G: Sí, hay técnicas de autocuidado y ciertas precauciones como por ejemplo la indicación de no hacer más de un debriefing por día y no más de dos por semana, por eso nos hace falta tanta gente entrenada porque nosotros no podemos hacer más de esa rutina. Y hay algunas cosas puntuales que sí tienen que ver con el autocuidado y que se enseñan para hacer en el transcurso del debriefing. Hay mucho énfasis en el uso de las palabras, de cómo son dichas, de qué palabras se usan y cuáles no deben emplearse. Algo que por ejemplo nosotros decimos es que no hay situaciones terribles, hay situaciones difíciles. Porque la connotación es distinta, totalmente. Si vos le decís a una persona que lo que está viviendo en ese momento es terrible le estás diciendo de esta situación no salís más. Si vos le decís que es difícil, muy difícil, dolorosa, triste, de eso salís, tiene posibilidades. Lo mismo hacemos nosotros con nosotros mismos, con algunas palabras, con el manejo de la mirada, con el manejo del lenguaje, con un montón de recursos que se aprenden a desarrollar para soportar el debriefing, porque particularmente algunos son muy difíciles de sostener. Por otro lado hay que siempre saber de qué se trata el debriefing que vas a hacer y tener un trabajo previo sobre uno mismo, para determinar los propios límites personales. Por supuesto, un tema que trabajamos mucho se relaciona con la omnipotencia. Cuidado! No podemos hacer todo y trabajar sobre cualquier tema. ¿Qué cosas uno puede hacer y qué cosas uno no puede o no quiere hacer? Cuando uno tiene esto muy bien trabajado recién ahí puede empezar a trabajar. Esto tiene que estar muy bien reconocido, porque si no hay puntos muy personales o muy profundos que al tocarse –y resultar conflictivas-, van a hacer que se perjudique la persona que está confiando en vos, o vas a abortar la técnica, o vas a desviar las preguntas o hay cosas que se te van a hacer intolerables de escuchar y pueden provocarte daño. Por eso siempre se debe saber el tema del debriefing, sexo y edad de la persona, y de acuerdo a esto uno puede decidir si está en condiciones de hacerlo o no, por determinadas circunstancias o en esa etapa de tu vida. Yo, por ejemplo, ahora no estoy trabajando con pacientes oncológicos pero soy supervisora en el San Fernando en el equipo de psiconcólogas, y doy clases en San Isidro a oncólogos y a voluntarios, un equipo está formado por oncólogos a los que los metieron en el post grado psiconcología, y otros están haciendo el voluntariado en el acompañamiento de pacientes oncológicos. Tanto con unos como con los otros trabajamos en primer lugar qué cosas puedo y qué cosas no puedo llevar a cabo. Yo les decía que cuando trabajaba como psiconcóloga tenía muy claro que no podía trabajar con chicos porque me hacía demasiado daño, ese era mi límite, y si me llegaba un niño yo lo derivaba.

E.P: ¿Cómo gravita el tema del pago en esta técnica?¿El paciente paga?
A.G: El debriefing es una técnica que está dentro del contexto de la psicología de la emergencia por lo tanto como técnica tenemos que estar dispuestos a hacérselo a cualquiera. Éticamente proponemos que se la debe ofrecer a todo aquel que la necesite. Como técnica en sí, no tiene un precio ni tiene un contexto de atención. Si la hace un psicoterapeuta probablemente la haga en su consultorio pero si el que la va a hacer es un pastor o un rabino, trabajará en su oficina. Entonces la técnica por una cuestión ética tiene que estar disponible, y si se puede cobrar por el trabajo, se hará siempre dentro de las posibilidades que la persona disponga, nunca de modo excluyente, no puede ser un disparate y esto tratamos de controlarlo. Pero como la mayoría de las veces se hace en el contexto de la emergencia, del auxilio inmediato, en general no se paga. Y como se hace pocas veces... Por eso también se pretende formar mucha gente porque aparte sería como bastante macabro sólo trabajar con el dolor y con la muerte y con situaciones traumáticas. Sería intolerable trabajar sólo de debriefer. Entonces si la red es grande, podemos hacer circular los casos; si la red es chica -como ahora acá- es un problema.
Yo en el Centro de Salud no cobro, así que tampoco cobro los debriefing. Algunos debriefings hechos en un contexto particular los he cobrado, pero en general no se cobra. Y menos los que se hacen dentro de la atención de emergencia.

E.P: Además, como no están enmarcados dentro de lo que es una psicoterapia, tampoco pueden incluirse en los sistemas de salud de prepagas, por ejemplo...
A.G: El método podría estar incluido, pero .... Por ejemplo en Europa funcionan como servicio de guardias en los hospitales. Casi todos los equipos de emergencia que intervienen inmediatamente en una catástrofe, casi todos son debriefers, conocen la técnica, con lo cual evalúan quiénes la necesitarían y se lo indica y se ponen a disposición. Muchos también ya tienen folletería explicativa preparada, ahí dice cuáles van a ser las reacciones normales, dónde acudir en tal y tal caso, qué es lo que les puede suceder y se entrega a familiares o afectados directos. Está en un nivel importante de institucionalización, entonces cualquier persona entra por guardia a un hospital, tiene toda la información correspondiente. Lo que pasa es que allá todo este sistema está sostenido por el estado...

E.P: Y en nuestro medio ¿cuál es el compromiso del estado?
A.G: Mirá, yo creo que el Estado no se hace cargo hasta tanto no ve el negocio. Yo siempre lo doy vuelta. Lo que les propongo es bajar los niveles de stress, lo que significa bajar el riesgo de accidentes de trabajo, o de choques, o de romper algo, o de alcoholismo, o disminuir el gasto que implicaría que la persona tenga una cantidad de patologías por las cuales debería estar internada, en lucro cesante. Hagamos la cuenta, cuánto sale un debriefing, cuánto sale capacitar a una persona que ya está trabajando y a la que ya se le está pagando un sueldo, entonces lo único que tenemos que hacer es capacitarla en una técnica más.... Yo no digo que el cien por ciento de la gente no va a atravesar algún tipo de situación de stress post traumático pero hablemos de un sesenta o setenta...

E.P: El concepto de trauma, a nuestro criterio, puede complejizarse, porque un hecho deviene traumático no sólo por lo que eventualmente sucedió, de un modo positivo, brutal e imprevisto, sino, muchas veces, cuando lo traumático deviene porque aquello que “debiendo haber sucedido” no sucedió. Un trauma que sucede de un modo más silencioso pero de efectos, a menudo más nefastos Por ejemplo, las falencias en el sistema de contención social que son un factor traumático por lo menos potencial...
A.G: Es que a veces lo traumático no es el hecho en sí sino la vuelta a casa. Por eso nosotros exploramos mucho esto, la red social, la vuelta a casa... Nosotros por ejemplo consideramos, en ocasiones, contraindicado dar licencias después de un hecho traumático. La persona tiene que ir a trabajar al día siguiente porque necesita recuperar su rutina, el contacto social, el marco de contención... ¿Por qué? Si vos te quedás en tu casa o te vas de vacaciones la cabeza no te va a parar, no te vas a quedar a pintar las paredes, vas a estar repasando mentalmente todo lo que sucedió y dándote una manija enorme, te va a llamar toda la familia, vas a contar diecisiete veces lo que pasó.... Por eso la persona debe volver al trabajo pero de una manera especial. No podemos sin que haya atravesado nada mandarlo al trabajo.

E.P: ¿Hay alguna técnica diferente cuando se trata de niños?
A.G: El debriefing toma ciertas particularidades según se deba aplicar a niños, adolescentes, adultos, familiar y grupal.
En niños, el pasaje es el mismo: cognitivo emocional, pero se hace a través de dibujos y está pautado. Le damos una hoja con casilleros en blanco donde el chico “relata” lo que sucedió. Entonces existen consignas como: dibujá todo aquello que te pareció más difícil de todo lo que pasó, o ¿qué estabas haciendo antes? Y así lo llevamos al momento inmediato anterior a que se desencadene el hecho, y después, le pedimos: dibujá el momento en que sentiste que ya se había terminado todo esto, entonces de acuerdo a la edad le proponés algunas aclaraciones y explicaciones...
Y así va rellenando todos los casilleros, reconstruyendo toda la situación, el antes y el después. En cuanto al ritual, se trata de que sea algo más familiar, más compartido y acompañado, pero sí se indica la vuelta al colegio al día siguiente y también está contemplada la preparación de los docentes o del personal de la escuela para la vuelta de un chico o grupo de chicos en esta situación. En Europa esto está muy trabajado, a través de preguntas muy simples como ¿quién? ¿qué? ¿cómo? Quién tiene que manejar la información, quién va a dar la comunicación, cómo se la va a dar, de qué manera, cómo se trabaja dentro del aula, con los papás... En qué momento considerar al docente víctima de la situación y se lo agrupa diferente... como trabajar los días posteriores, como reinsertarse socialmente, rituales de despedida, etc.

E.P: ¿Hay diferencias en la aplicación del método frente a un fenómeno individual y otro colectivo?
A.G: La idea es la misma. Partimos de la salutogénesis, que es apelar a todos los recursos posibles y dejar de lado la patología, tener una mirada puesta en la salud. De qué dispone en la situación o el individuo para salir adelante. En lo individual, se trata de explorar los recursos y hacer el debriefing, en lo grupal o familiar, lo mismo, y en la cuestión colectiva, como en el caso de Cromagnon, se hace un relevo. Si hay equipos de emergencia, se cierra la zona, se separa a afectados de familiares de chusmas, de vecinos, hay que saber quién es quién. Tiene que haber una coordinación y un código común entre socorristas, defensa civil, bomberos. Si no hay código común es un caos y se agrega caos al caos. En toda intervención a este nivel debemos hablar el mismo idioma. Se debe limitar a los medios. Deben intentar que los chicos que están bien se comuniquen inmediatamente con sus casas para frenar la llegada de más y más familiartes desesperados que vienen a averiguar qué pasó. Entonces si vos contás con celulares, y llaman a sus casas y se los manda a otro lugar, esa zona se va liberando.... Gente hay , y está lleno de gente con ganas de colaborar pero no tienen formación, no comparten un código, y en esas situaciones no hay espacio para el error.

E.P: ¿Qué opinás en caso Amia, o de las secuelas de la represión, los familiares de desaparecidos durante la dictadura, etc. Se concilia la política de “memoria activa” con las herramientas que se proponen con el debriefing para superar episodios traumáticos?
A.G: Creo que se tiene que contemplar en cada caso el contexto social y las cuestiones políticas que gravitan. Yo tuve contacto con Memoria Activa y en Europa con movimientos del holocausto. Y hay una gran diferencia...
No se puede desligar del efecto traumático, de episodios como estos, del contexto social, de la sensación de injustica, de que la Justicia no es independiente, de que se haga algo al respecto o no, como en Europa que las instancias de Justicia ya fueron aprobadas, socialmente ya hay otra aceptación
E.P: Se suma el factor traumático que sería la no existencia de justicia...
A.G: Exactamente, y un aspecto retroalimenta al otro. Y esta situación patologiza, porque ese dolor se va transformando en odio... Como lo que pasó con muchos grupos aquí porque están tan arriba en el estrés y en la bronca y en el odio que se llega a ese extremo. ¿Por qué? Porque hay una falta de respuestas, de justicia, de contención del Estado, de este marco necesario que hay que tener después de semejante situación, pasos por la justicia, la resolución pacífica de conflictos, la reinserción social...

Bueno, Alicia, te agradecemos la disposición a contarnos sobre tu trabajo, porque en momentos en que parece imponerse la impotencia, el desconcierto y el sinsentido casi absoluto, es bueno contar con profesionales que puedan vehiculizar algún gesto de alivio y contención, de claridad y restauración de un cierto orden.
Muchas gracias y hasta pronto!


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Publicado en: 2007-06-06 (8 Lecturas)


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