Bases neurobiológicas
del cansancio crónico.
Su expresión bio-psico-social. Factores socioculturales
perjudiciales. Lic Mónica Arbitrio
Resumen
Siguiendo el desarrollo filogenético se observan grandes
cambios en la actual vida del hombre:
1. Los estímulos ambientales que otrora fueron desafiantes,
hoy son más una “exigencia” que un desafío.
La alta tecnología reemplaza a la naturaleza misma del
hombre ofreciéndole recursos materiales que parecen compensar
sus limitaciones biológicas, forzándolo a seguir
la actividad y exigiendo un sobreesfuerzo físico e intelectual
fuera de lo natural en el intento de responder a las nuevas exigencias
medioambientales.
2. Ya no se trata de adaptarse activamente a la realidad operando
inteligentemente sobre el medio, ahora hay que sobreadaptarse
a la cultura transgrediendo el ritmo natural.
Como ha señalado Konrad Lorenz, los hombres “tenemos
capacidad tecnológica para causar daño en un grado
que la selección natural nunca pudo haber previsto”.
Nuestro sistema biológico se defiende de ello a través
de signos evidentes de inadaptación, como por ejemplo el
cansancio crónico.
Los cambios internos y externos de la evolución seguían
un ritmo lento, gradual y natural. Hoy el ritmo de los cambios
exige al mismo sistema nervioso un esfuerzo de sobreadaptación
más rápido, en forma permanente y sin descanso.
Inevitablemente, todo esto deriva en mayores expresiones de enfermedad
profundizando así el quiebre del sistema biológico.
Los distintos signos de desadaptación expresan un desesperado
grito interior del sistema neurobiológico en su intento
de seguir dando respuesta a los cambios y exigencias socioculturales
de una manera más natural.
Introducción
El cansancio crónico no es el simple registro de una sensación
física que como señal indica la necesidad de parar
la actividad y descansar. Es un tipo de fatiga que lleva a la
extenuación, limita la actividad, impacta emocionalmente
y discapacita socialmente.
Se trata de un estado de cansancio de origen nervioso que comprende
síntomas de los más diversos registros neurobiológico,
psicológico y social.
El estrés, el burn out, la depresión, la astenia
son algunas de las formas que adopta el cuerpo en la expresión
de este particular estado de cansancio.
Sus signos más patognomónicos son:
limitación de la actividad, reducida aptitud de trabajo,
de la capacidad de hacer física e intelectualmente
fatiga muscular, sensación de agotamiento extremo o cansancio
con esfuerzos mínimos, hormigueos, debilidad
fatiga intelectual, atención lábil, dificultad para
concentrarse, pérdida de la memoria, lentitud mental
pérdida de la vitalidad, bajo nivel de energía,
disminución de la vigilancia, pobre iniciativa, inhibición,
desaliento
sensaciones atípicas, vértigo, visión borrosa,
zumbidos en los oídos, intolerancia a la luz y a los ruidos.
El objeto de este trabajo es enunciar la posibilidad de pensar
el cansancio como un proceso psico-neural que participa de las
funciones adaptativas del organismo en su integración con
el medio ambiente.
Para ello propongo, contextualizar al sistema nervioso dentro
de las actuales dimensiones sociales y culturales, y relacionar
el papel de la emoción y la cognición en la consecución
de la homeostasis.
Desarrollo
* Proceso de encefalización - Evolución cultural.
· La cultura de Occidente no deja que la inteligencia
humana evolucione naturalmente.
· La emergencia de variados síndromes señala
un desfasaje en el ritmo de la evolución.
· Sensación de cansancio, cansancio normal y anormal.
Fatiga crónica.
· El cansancio crónico como signo de disfunción
neurobiológica. El cansancio como emoción.
· Circuito de desadaptación. Estrategia de la evolución
para frenar la aceleración de los procesos neuropsicológicos.
· La importancia de la cognición de las emociones
en la evolución.
· Conclusiones.
· Bibliografía.
Proceso de encefalización - Evolución
cultural
El análisis de la evolución biológica y
cultural del hombre puede ayudarnos a comprender ciertos trastornos
funcionales presentes en la actualidad que incluyen al cansancio
crónico como síntoma.
Desde un punto de vista evolutivo, el sistema nervioso actúa
aumentando las posibilidades de supervivencia y asegurando la
reproducción de la especie. Cuenta para ello con la plasticidad
y flexibilidad neuronal que le permite adaptarse a los cambios.
El sistema nervioso debe integrar la información proveniente
tanto de los ambientes interno (visceral) y externo (medio ambiente),
y en el proceso de homeostasis mantener estables los parámetros
biológicos fundamentales para la supervivencia.
El proceso de encefalización se inicia en el cerebro ventral,
la parte más antigua del encéfalo, encargado de
los procesos homeostáticos (cuida que las múltiples
y complejas funciones somáticas permanezcan estables),
progresa hacia una parte intermedia subcortical relacionada con
los procesos emocionales y continúa con el desarrollo de
su parte más moderna, la corteza asociativa relacionada
con los procesos cognitivos que influyen y son influenciados por
las emociones.
La evolución cultural, desde el homo habilitis pasando
por el homo erectus al homo sapiens, viene a reforzar la capacidad
adaptativa del hombre dotándolo de la posibilidad de sobrevivir
a los diferentes ambientes, de modificar su entorno e introducir
cambios en el estilo de vida. La aparición del lenguaje,
la introducción de la agricultura, la ganadería
y la vida urbana dan algunas pistas sobre la evolución
del encéfalo en los homínidos.
La alta complejidad encefálica más la ductibilidad
para la adaptación a los cambios ambientales, hacen del
hombre un gran productor de culturas y de las más altas
formas de tecnología.
Durante el paleolítico los ritmos en que la evolución
avanzaba se definían en el terreno de lo estrictamente
biológico y natural. En la actualidad el avance de lo cultural
sobre lo biológico hace del entorno más próximo
al hombre un medio más artificial que natural.
A través de la historia, el ambiente físico no
ha cambiado tanto comparado con las rápidas - y de enorme
importancia - modificaciones sociales acontecidas en los últimos
cien años. Los condicionamientos ambientales se tornaron
más restrictivos actuando como factores indicadores de
los procesos y planteando problemas extraorgánicos que
el hombre debe resolver para sobrevivir.
Los sistemas emocionales, encargados de acompañar al hombre
en su actividad física y afectiva-social, no logran satisfactoriamente
controlar, guiar y regular sus acciones en el intercambio conductual
con el medio ambiente, con sus pares y con las instituciones sociales
y culturales.
La aparentemente irrefrenable carrera tecnológica ha desbocado
en una precipitación de los procesos donde la calidad de
los mismos ha quedado supeditada a las exigencias socioculturales.
Se privilegia la sobreactividad, la velocidad y la falta de límites,
factores que favorecen la emergencia del cansancio y la fatiga
crónica como signo o síntoma de desadaptación
y/o enfermedad.
La cultura Occidental no deja que la inteligencia humana evolucione.
En la cultura occidental ha tenido lugar una dramática
masificación del pensamiento. El hombre ha perdido el poder
de introspección, la sensibilidad y la capacidad de detenerse
a pensar. Se observa cada vez más una notable adaptación
a las formas colectivas de pensamiento. La masa incorpora y acepta
casi en forma incondicional lo que el mercado cultural impone.
Desde este enfoque, el progreso es otra trampa sociocultural
que aleja al hombre de la real posibilidad de evolucionar. Como
ejemplo, la tecnología ha permitido que el trabajo se filtre
en cada rincón de la vida. En la era de la superautopista
de la información es imposible esconderse del correo electrónico,
el fax y el teléfono. Así vemos que hoy es posible,
* trabajar on line desde la casa con la base de datos de la
empresa
* hablar por teléfono o acceder a Internet desde el avión
* recibir una llamada del jefe en la playa.
Esto lleva a que todo el mundo está prácticamente
todo el tiempo en actividad; se trabaja “on line and without
limits”. Se premia el servicio de 24 hs. los 7 días
de la semana.
Pero el desajuste no solo proviene de la carga laboral. Tanto
en la ciudad como en el campo el individuo esta expuesto a infinidad
de estímulos de una intensidad y naturaleza que excede
los umbrales aceptables. Nuestro sistema nervioso se ve expuesto
a fenómenos de sobrecarga como la fotofobia, la intolerancia
a los ruidos o la tan extendida hipersensibilidad ante el estrés.
Los hábitos de alimentación y esparcimiento también
fueron secuestrados por la rapidez. Se ha llegado a valorar la
velocidad para comer como un signo de control y eficiencia. En
lugar de sentarnos a comer en grupo (amigos o familiares), comemos
solos, en movimiento o mientras trabajamos o hacemos otra cosa
(leer el diario, navegar en Internet, manejar o hasta incluso
caminar!). La vida en comunidad es demasiado lenta para el mundo
moderno.
La aceleración alrededor de la comida se nota en la granja
y en la industria con el uso de fertilizantes químicos,
pesticidas, hormonas de crecimiento, modificaciones genéticas
y demás tretas para reducir costos y hacer que animales
y cosechas crezcan más rápido. En nuestro apresuramiento,
nos alimentamos mal y padecemos las consecuencias. La alimentación
que ofrece la industria y el mercado esconde una falsa economía
que redunda en altos costos por el daño y degradación
del medio ambiente y la salud humana.
Con respecto al ocio, la actividad rige nuestras vidas y cuando
tenemos tiempo libre rara vez nos sumergimos en la quietud y contemplación.
Rápidamente nos ocupamos en llenar cada hueco libre de
la agenda. Nos preocupamos además si no surge nada para
hacer. Mirar televisión es la principal actividad de ocio
y consume gran parte de nuestro tiempo libre. Navegar en Internet
es otro de los pasatiempos que puede llegar hasta desvelarnos
con su sobredimensionada oferta de información.
La cultura occidental no deja que la inteligencia humana evolucione
y haga el registro de la necesidad de responder en forma equilibrada
tanto a los requerimientos externos como a las necesidades internas.
La conducta humana está fuertemente condicionada por las
exigencias ambientales que determinan formas de alcanzar el placer
externas al cuerpo y que prescinden del autocontacto necesario
para percibir la fuente del displacer.
Por ejemplo, el cerebro cuenta con muchos tipos de memorias metabólicas
inconscientes. Es a través de ellas que nuestros cuerpos
pueden automáticamente evaluar qué producto del
medio ambiente es el adecuado para alcanzar la homeostasis necesaria
para la supervivencia; tipo y cantidad de comida, agua, nutrientes,
oxígeno, etc.. Nosotros podemos aprender a evitar aquellas
sustancias que generen consecuencias metabólicas negativas
a nuestro sistema.
Esta capacidad de aprender es también tomada por el mercado
de consumo, el que condiciona nuestros gustos y necesidades a
través de una publicidad pseudo educativa destinada a cambiar
y reemplazar nuestro juicio a la hora de elegir qué comer,
cuánto tiempo destinarle descanso, cómo vestirnos,
trabajar, vincularnos o entretenernos.
La cultura de la “instantaneidad” nos promete que
no habrá que esperar y que podremos dar respuesta inmediata
a todas las necesidades. Lo único que exige a cambio es
la supresión de los procesos internos y externos de búsqueda.
Si es verde y va acompañado de la palabra light, es sano,
nutritivo, energizante y placentero. Así nuestro sistema
biológico se sostiene sobre la engañosa creencia
que la inmediatez, rapidez y abundancia en el consumo y en la
actividad, nos asegurarán una mejor calidad de vida.
La emergencia de variados síndromes señala un desfasaje
en
el ritmo de la evolución.
La supervivencia natural del hombre no parece amenazada pero
su calidad de vida está hoy más comprometida que
nunca. En la clínica se observa con mayor frecuencia la
ruptura de la coherencia psicoconductual necesaria para sobrevivir
con una discreta calidad de vida al mundo actual.
El ritmo de la evolución en el hombre sufre un desfasaje
entre los cambios biológicos y los cambios socioculturales.
Los programas cerebrales heredados ancestralmente no alcanzan
a sostener el equilibrio entre el mundo externo y el interno.
Hoy la interacción entre lo biológico y lo ambiental
se da en desmedro del neocórtex que parece estar en desventaja
si se lo compara con su entorno potenciado por el efecto de la
tecnología informática, forma más evolucionada
de la actual cultura. El medio ambiente no solo está enriquecido
artificialmente sino que es permanentemente monitoreado, manipuleado
y alterado por las leyes socioculturales.
Nuestro presente está marcado por los cada vez más
complejos déficits internos y por las demandas sociales-culturales
desproporcionadamente altas, que generan un intermitente quiebre
que afecta al sistema nervioso disminuyendo su resistencia biológica
y perturbando el natural balance fisiológico del organismo.
Esta cultura altamente tecnificada opera como un auxiliar ofreciéndole
al hombre recursos materiales que parecen compensar las limitaciones
biológicas y fuerzan a seguir la actividad, más
allá de la necesidad del descanso como instancia reparadora
del equipo biológico. Es así como en las últimos
décadas han surgido nuevas formas de enfermedad que presentan
un variado y amplio espectro de síntomas, entre ellos el
cansancio crónico. Solo como ejemplo podemos mencionar:
Ø Enfermedades reumáticas como Fibromialgia, Artritis
Reumatoide, Polimialgia Reumática.
Ø Enfermedades metabólicas como Hipotiroidismo,
Obesidad, Déficit del Factor de Crecimiento, Insuficiencia
Hipofisaria, Insuficiencia Suprarrenal.
Ø Enfermedades infecciosas como la Chlamydia, Micoplasma,
Sida, Virus Epstein-Barr, Citomegalovirus, Enfermedad de Lyme.
Ø Enfermedades neurológicas como Síndrome
de Apneas del Sueño, Narcolepsia, Miastenia.
Ø Enfermedades inmunológicas como Esclerosis Múltiple,
Lupus, Síndrome de Sjögren.
Ø Enfermedades Psiquiátricas como Depresión,
Esquizofrenia, Trastornos de la Alimentación, Dependencia
Crónica al Alcohol y a otras Sustancias.
Ø Otras enfermedades, Anemia Crónica, Insuficiencia
respiratoria, Insuficiencia cardíaca, Estrés, el
Burn out, Astenia.
Estas enfermedades causan cansancio crónico como un síntoma
secundario. Se trata de enfermedades distintas a la Encefalomielitis
Miálgica, comúnmente conocida como Síndrome
de Fatiga Crónica, en la que la existencia de la misma
enfermedad justifica el desarrollo del cansancio crónico,
al mismo tiempo que otros síntomas que le son propios.
La Encefalomielitis Miálgica fue descripta por Melvin Ramsay
en Londres en 1955. Es una condición clínica especial
que afecta el Sistema Nervioso Central y su conexión con
los Sistemas Inmune y Neuroendócrino. Produce variados
niveles de discapacidad, deterioro reversible de las funciones
cognitivas, dolores musculares y/o articulares incapacitantes
y limitaciones en la actividad física y/o intelectual.
Tiene una manifestación clínica heterogénea
y a pesar que no se cuenta aún con un marcador biológico
específico, es clínicamente reconocible. Las personas
afectadas funcionan con un nivel de actividad sustancialmente
menor al que tenían antes de la enfermedad.
Siendo la Encefalomielitis Miálgica una forma extrema
de expresión del cansancio anormal, merece un desarrollo
aparte. Aquí nos interesa abordar el cansancio crónico
como un proceso psico-neural que participa de las funciones adaptativas
del organismo en su integración con el medio ambiente.
Sensación de cansancio, cansancio normal y anormal. Fatiga
crónica.
Acostumbramos a considerar al cansancio como una vivencia subjetiva,
que en su forma de expresión puede alcanzar distintos significados:
· Cultural y socialmente el cansancio puede ser tenido
en cuenta para medir el valor y la fortaleza de una persona.
· Biológicamente, se constituye en una señal
que da el cuerpo cuando está alcanzando un límite.
· Comportamentalmente, altera la manera en que el sujeto
se mueve o actúa.
· Cognitivamente, suscita interés acerca de sus
significados, sus causas y posibles tratamientos.
· Psicológicamente, es experimentado emocionalmente
con dolor, puede llevar a la soledad.
La sensación de cansancio es una percepción íntima
de agotamiento y dificultad para mantener una actividad dada.
Sentirse cansado puede ser una sensación normal y transitoria
después de un esfuerzo físico o mental, o puede
ser anormal cuando no responde a una causa evidente, deja de ser
transitorio y se prolonga en el tiempo.
Serían muchas las causas potenciales de cansancio anormal,
buena parte de ellas de origen orgánico que al no tener
marcadores biológicos específicos no cuentan con
demasiada credibilidad científica.
La fatiga crónica, un tipo de cansancio anormal o patológico,
reduce la capacidad de trabajo e impide realizar hasta las tareas
más sencillas. Su forma de inicio es progresivo e insidioso
y se manifiesta ante las actividades diarias comunes sin que medie
algún tipo de esfuerzo que lo justifique.
Dos características destacan a este estado particular
de cansancio patológico:
* No tiene relación con la actividad realizada ni tiene
una función reparadora, ya que no disminuye con el descanso.
* Se experimenta desde el comienzo del día, aún
antes de haber realizado cualquier gasto de energía. La
persona afectada se levanta cansada. En cambio, en la fatiga normal
el cansancio se percibe al final del día, después
de haber concretado la actividad.
En la fatiga crónica la falta de disponibilidad energética
repercute en la vida cotidiana tanto a nivel físico, intelectual,
laboral como recreativo y social.
El cansancio crónico como signo de disfunción neurobiológica.
Si bien nuestro sistema nervioso está adaptativamente
organizado para lograr la integración entre la homeostasis,
la emoción y la cognición, en la actualidad se encuentra
expuesto a un desfasaje como consecuencia de la falta de correspondencia
entre el ambiente original de la adaptación y el medio
socio-cultural actual.
En este contexto, siendo el cansancio una situación de
disbalance homeostático, como el hambre, la sed o el sueño;
cuando las demandas ambientales son excesivas y persistentes se
crean las condiciones que dan lugar al cansancio como un síntoma
crónico.
Pensar al cansancio crónico como una disfunción
permitiría avanzar en el estudio de los aspectos biológicos
y psicológicos de una expresión bio-psico-conductual
posible de organizar bajo la forma de un circuito neuro-emocional.
Entre los síntomas más observados se encuentran:
· FISICOS: cansancio, trastornos del sueño, dolor
de cabeza, impotencia, síntomas gastrointestinales, alérgicos,
cardíacos.
· PSICOLOGICOS: Irritabilidad, ansiedad, tristeza, angustia,
desesperanza.
· COGNITIVOS: confusión, falta de atención
y concentración, dificultades en el procesamiento de la
información.
· CONDUCTUALES: agresión, actitud defensiva y/o
paranoide, cinismo, apatía.
· RELACIONADO CON EL TRABAJO: ausentismo, falta de rendimiento,
distractibilidad
· INTERPERSONALES: pobre comunicación, falta de
atención, aislamiento.
El cansancio como emoción.
Si bien el cansancio no está incluido en el conjunto nuclear
básico de emociones, *****ple los criterios básicos
que definen a un sistema emocional. A saber:
* Aumenta las posibilidades de supervivencia al dar la señal
que indica la necesidad de parar, postergar o graduar la actividad
para descansar y evitar el posible colapso físico/mental.
* Puede desencadenar una respuesta instintiva sin mediar un aprendizaje
previo. Por ejemplo, en su forma de expresión más
aguda, prepara el sistema para inhibir totalmente la acción
e impedir el riesgo de un accidente o daño mayor.
* Puede modificar los umbrales de excitabilidad sensorial y de
incentivos o motivacionales, cuando el tono cortical no provee
del nivel de energía necesario para sostener la actividad
inhibiendo la conducta.
* Es sensible al aprendizaje respondiendo a los estímulos
ambientales que puedan regular la intensidad o graduación
de una conducta dada, ya sea que exceda o limite la ejecución
de la misma. Por ejemplo, sosteniendo el esfuerzo o evitando el
mismo de acuerdo a pautas socioculturales.
Esta fuerte interacción con la cognición puede generar
pérdida o ganancia para el sistema. La pérdida ocurre
cuando el sistema emocional queda sometido a la exigencia y se
sobreadapta (corriendo el riesgo de una posterior desadaptación
por exceso). La ganancia depende de sostener el equilibrio entre
la actividad y el descanso, registrando la propia disponibilidad,
deteniendo la actividad que da lugar al descanso, y a través
de él reestablecer el nivel energético recuperando
el tono cortical necesario para reanudar cualquier conducta.
Como toda emoción, el cansancio incluye una amplia gama
de conductas observables, sentimientos expresados y cambios en
el estado corporal. Esta diversidad hace que su estudio sea un
verdadero desafío. Asimismo y como en toda emoción,
muchos aspectos del cansancio permanecen inconscientes, es privado
y subjetivo.
El ser humano puede experimentar una amplia gama de estados o
niveles de cansancio, y su expresión puede tener o no indicadores
manifiestos tales como:
· Extenuación, fastidio, desazón, frustración,
agobio, abatimiento, molestia, opresión, temor, disgusto,
malhumor.
Además el cansancio es un estado de arousal fisiológico
que desencadena una expresión característica de
respuestas somáticas automáticas:
· Frio, calor, sed, sueño, náuseas, cefaleas,
mialgias, mareos, temblores.
Finalmente cabe mencionar otro componente del cansancio importante
para la supervivencia, su rol funcional como emoción ayudadando
a generar reacciones adecuadas ante los excesos o defectos de
cualquier tipo, internos o ambientales:
· Sobreesfuerzo físico, baja resistencia, fenómenos
de sobrecarga, desadaptación, exigencia.
Para distintas emociones habría un vínculo estrecho
entre la expresión psicológica de una emoción
particular y la actividad de los órganos viscerales controlados
por el Sistema Nervioso Autónomo. En el caso del cansancio
las expresiones populares más frecuentes son las siguientes:
“estoy filtrado”
Esta expresión podría estar dando cuenta de la fatiga
muscular, la falta de resistencia, la percepción en el
cuerpo del límite y falta de disponibilidad física.
La energía se “filtraría” dejando al
sistema con un bajo tono cortical que dificultaría la actividad.
“estoy partido al medio”
Situación de quiebre energético, de tensión
interna entre la posibilidad de continuar o parar la acción.
“estoy muerto” – “no doy más”
– “no puedo más”
Extenuación, colapso del sistema por pérdida de
la vitalidad, disminución de la vigilancia, inhibición,
desaliento.
“no sé si llego al final del día”
“estoy tan cansado que ya no veo”
“....que no tengo ganas de nada”
“estaba tan cansado que no podía ni hablar”
“....que se me cerraban los ojos”
“estoy mareado del cansancio”
“no puedo pensar del cansancio que siento...estoy en blanco...no
logro engancharme”
Estas expresiones muestran de qué manera el cuerpo habla
por sí mismo dando cuenta de los cambios corporales. Tendría
lugar una abrupta caída del tono cortical que a través
de un efecto cascada pone en marcha los mecanismos y órganos
que interconectados activan y precipitan la respuesta de cansancio.
Por una atenuación de la sensibilidad generalizada no llegan
al sistema las impresiones que los sentidos captan del ambiente,
disminuye la capacidad de procesamiento de los estímulos
externos y de las sensaciones internas y se pierde la capacidad
de estimulación. El sujeto queda en un estado de indiferencia,
desapasionado, inerte, como tildado, colgado de su propio sistema.
Aquí los sucesos fisiológicos periféricos
*****plirían un rol de facilitación de la información
necesaria para que la corteza decida cuál es la respuesta
emocional adecuada, activando el sistema simpático para
que el cuerpo se prepare para reaccionar de una forma u otra mientras
el cerebro toma su decisión.
Circuito de desadaptación. Estrategia de la evolución
para frenar la aceleración de los procesos neuropsicológicos.
Nuestro sistema biológico, finamente complejo y tan maravillosamente
equipado, se encuentra eclipsado por las demandas del mundo exterior.
Al decir de Jaak Panksepp, nuestras vidas están más
influenciadas por los asuntos culturales que por las cuestiones
biológicas.
Más allá de los matices individuales, en términos
evolutivos se hacen evidentes las restricciones biológicas
y las demandas externas que dentro de los marcos de la organización
social y económica, obligan al hombre a seguir un ritmo
de actividad al que no está en condiciones de sostener
con normalidad.
A medida que la vida se acelera, la desadaptación biológica
crece porque nuestro sistema nervioso no esta acostumbrado a los
cambios rápidos. En la evolución, las situaciones
de estrés han aumentado las oportunidades de supervivencia
sólo cuando su forma de expresión era acotada y
daba lugar y espacio para el cambio y el aprendizaje.
Circuito de desadaptación.
Llegan al sistema nervioso estímulos externos sobrecargados
(exigencias, urgencias, precipitaciones) que generan la respuesta
de sistemas emocionales. Estos *****plen con su función
primaria de energizar y guiar al organismo en su interacción
con el medio ambiente. Se elabora y ejecuta una respuesta que
satisface pero no alcanza a cubrir en forma acabada o permanente
esa demanda y retroalimenta la misma aferencia u otra similar
en su valencia. Este ciclo se repite una y otra vez generando
estrés.
El estrés es un mecanismo normal de nuestro organismo
que cuando las demandas externas (sociales) o las internas (psicológicas)
superan nuestra capacidad de respuesta, provoca una alarma orgánica
que actúa sobre el sistema nervioso produciendo un desequilibrio
psicofísico. Su expresión incluye aumento de la
frecuencia cardíaca, de la presión arterial, de
la frecuencia respiratoria, de la tensión muscular, etc..
Ahora bien, la diferencia entre un estado de estrés y
el cansancio crónico es que frente al estrés el
descanso es reparador y posibilita la recuperación física
y mental necesaria para la actividad. Cuando se trata del cansancio
crónico su instalación es progresiva, no requiere
de un grave esfuerzo, se manifiesta ante las actividades diarias
más comunes o simples, y no disminuye con el descanso.
En el cansancio normal, el quiebre biológico se produce
por una falla en el registro del exceso y de la necesidad de parar
la actividad para descansar y compensar o recuperar el tono cortical
necesario para reanudar el estado de actividad.
Cuando la situación de cansancio comienza a cronificarse,
el cuerpo da las señales pero el sistema aprendió
a ignorarlas en función de la necesidad de seguir dando
respuesta a la exigencia interna o social. Tiene lugar el sobreesfuerzo
físico que en principio logra sostener la actividad en
detrimento de su calidad, hasta que por extenuación del
sistema se produce el quiebre psicofísico que lleva al
colapso, la limitación, con el consiguiente compromiso
en la capacidad de hacer y en la disposición biológica
a la acción.
En el cansancio crónico el agotamiento es extremo, empeora
con la actividad física y mental dando lugar al malestar
(“malaise” en la literatura anglosajona sobre este
tema), o cansancio post esfuerzo de difícil recuperación
que no cede con el reposo. La actividad limitada es su rasgo más
característico. Impide sostener un nivel de rendimiento
físico e intelectual normal, transformándose en
un verdadero problema en la interacción social por la incapacidad
que sufre la persona para seguir *****pliendo con sus responsabilidades
familiares, laborales y sociales.
Esto gravita psicológicamente generando los más
variados sentimientos de inadecuación, inseguridad, preocupación,
incertidumbre y soledad, temiendo perder la aceptación
y reconocimiento del grupo de pertenencia social.
El equilibrio biológico se transforma así en una
variable dependiente de la posibilidad de dar respuesta a las
demandas del mundo externo desatendiendo las necesidades internas.
¿Qué hace que el sistema biológico sobredimensione
la necesidad de dar respuestas a los estímulos externos
en desmedro de su propio equilibrio?
El sistema está eclipsado, atrapado en un círculo
vicioso que le impide recuperar y desarrollar su capacidad de
autocontacto. Frente a las situaciones cotidianas de estrés
se altera la percepción psicológica del mismo. El
sujeto queda absorbido por la demanda externa, privilegiando su
respuesta al estímulo externo y postergando la evaluación
y reconocimiento de las demandas internas. La interpretación
subjetiva de una situación es un factor decisivo para el
tipo de respuesta que cada sistema biológico elabora.
Las personas sometidas a un esfuerzo constante sufren una atrofia
del hipotálamo. El hipotálamo está entre
las partes del cerebro más directamente involucradas en
la expresión de las emociones a través de sus conexiones
con la amígdala y la corteza cerebral. Estas conexiones
son importantes en la interacción entre los procesos corporales
y mentales.
Los cambios en el hipotálamo causan pérdida de
energía, disminución del tono vital, se desactivan
los procesos motivacionales.
Es a partir de este quiebre de la homeostasis que un amplio espectro
de signos y síntomas que acompañan al cansancio
crónico se manifiesta como en un bloque indiscriminado
que altera el balance o equilibrio energético del sistema.
Un amplio registro de impresiones subjetivas está asociado
con el intenso desequilibrio regulatorio que genera el cansancio,
siendo la más relevante la sensación de aplastamiento
y de falta de energía.
Para que la actividad sea posible es necesario un estado óptimo
del tono cortical y el *****plimiento de las leyes neurodinámicas
fundamentales que lo caracterizan. Las mismas requieren concentración
de los procesos nerviosos, balance en la relación de excitación
e inhibición, y movilidad o facilidad para cambiar de una
actividad a otra. Estas características se atenúan
cuando el tono cortical disminuye.
Las estructuras que mantienen y regulan el tono cortical no están
en la misma corteza sino debajo de ella, en la subcorteza. La
formación reticular (FR) es una formación nerviosa
que por su estructura morfológica y sus propiedades funcionales,
está especialmente adaptada para ejercer la función
de regulación del estado cortical cambiando su tono y manteniendo
su estado de vigilia.
La FR tiene una estructura de red en la cual se intercalan los
cuerpos de las células nerviosas conectadas entre sí
mediante cortos procesos. La excitación se extiende sobre
la red en forma gradual, cambiando los niveles de excitación
o de inhibición, modulando el estado total del sistema
nervioso.
Algunas fibras de la FR suben y terminan en estructuras nerviosas
superiores, y otras fibras bajan para terminar en estructuras
inferiores. Las variaciones en su actividad se reflejan prácticamente
en la totalidad de los procesos del sistema nervioso y en la actividad
endócrina controlada por el hipotálamo.
H. Magoun en su libro “El cerebro en vigilia”, demostró
que la estimulación de la FR en la región del Mesencéfalo,
en la parte posterior del hipotálamo y en las estructuras
subtalámicas adyacentes; provocan una reacción arousal,
incrementa la excitación, agudiza la sensibilidad, integra
la actividad cerebral y de ello resulta una respuesta organizada.
La vía mesolímbica *****ple una función de
autoestimulación que ante la emergencia del cansancio,
y la consecuente disminución del tono cortical, se inhibiría
contribuyendo a la limitada disponibilidad a la acción
dentro del sistema.
Las conductas en el hombre son en gran parte organizadas por
intenciones y planes. El *****plimiento de un plan requiere una
cierta cantidad de energía y solo es posible si se mantiene
un cierto nivel de actividad. El cansancio crónico y la
disminución del tono energético coinciden con la
drástica limitación en la actividad y con las dificultades
en la programación de la conducta.
El carácter diferenciador de la FR está dado por
ser una fuente primaria de activación, siendo ésta
su función básica.
Según A. Luria, para las situaciones en que el tono cortical
ordinario es insuficiente, existen tres fuentes principales de
activación:
* Los procesos metabólicos del organismo, conectados
a los procesos respiratorios y digestivo, con la secreción
interna están regulados principalmente por el hipotálamo.
Esta es una forma simple de activación vital, de economía
interna.
* Las del reflejo de orientación, conectadas con la llegada
de estímulos del mundo exterior. Se trata de una alerta
incrementada que acompaña a cualquier cambio en las condiciones
ambientales. Cada respuesta a una situación nueva requiere
de la comparación de los nuevos con los antiguos estímulos.
Este es el vehículo por el cual los mecanismos del reflejo
orientador están estrechamente unidos a los mecanismos
de la memoria. Los núcleos no específicos del tálamo,
del núcleo caudado y del hipocampo están estrechamente
vinculados a este reflejo. Este es el único tipo de mecanismo
que posibilita los procesos de habituación cuando un estímulo
es presentado en forma repetida.
* Las estructuras descendentes de la formación reticular
transmiten la influencia reguladora de la corteza sobre las estructuras
inferiores del tronco cerebral cuando la excitación se
origina en la corteza, reclutándose los sistemas de la
formación reticular del cerebro para recibir de ellos su
carga energética.
Los sistemas reticulares ascendentes y descendentes forman un
sistema funcional autorregulador capaz de cambiar el tono cortical
y a su vez, ser susceptible a la influencia cortical adaptándose
a las condiciones ambientales en el curso de su acción.
Las fibras descendentes que van desde la corteza hasta el tronco
cerebral se originan en la corteza prefrontal, más específicamente
en la región frontal media y orbital, y llegan hasta los
núcleos del tálamo y del tronco. Forman un sistema
a través del cual la corteza participa en la formación
de intenciones y proyectos.
La disminución del tono cortical afecta la función
básica de activación del sistema orgánico
generando variadas disfunciones en los distintos subsistemas orgánicos.
Se inhibe la actividad, y su expresión incluye descenso
de la presión sanguínea, hipovolemia, intolerancia
ortostática (la persona no puede sostener la posición
erecta o sentada por mucho tiempo, se siente mejor acostada),
fenómenos de sobrecarga con hipersensibilidad a los estímulos
externos (intolerancia a los ruidos, fotofobia), bajo rendimiento
cognitivo (disminución de la atención, concentración
y del procesamiento de la información con un serio compromiso
de la memoria operativa), disminución de la actividad motora
(bajo nivel de actividad, postura corporal hipoextendida, marcha
lenta y esforzada, tono muscular inhibido, velocidad de movimiento
baja y retardada, pobre coordinación motora). Estas disfunciones
son la causa de la sustancial reducción de los niveles
de rendimiento ocupacionales y sociales previos a la emergencia
del cansancio crónico.
La importancia de la cognición de las emociones
en la evolución.
Hasta aquí hemos visto cómo la emergencia crónica
de cansancio, da lugar a la expresión de fenómenos
de sobrecarga fisiológica y emocional que generan un quiebre
neurobiológico que limita la actividad. La sintomatología
que acompaña a este particular estado de cansancio está
claramente relacionada con el sistema nervioso central: astenia,
alteraciones cognitivas, trastornos del sueño, acompañados
por síntomas que aparentemente son de diferente naturaleza
como fatiga, síntomas gastrointestinales, alérgicos
o cardíacos.
Según Jay Goldstein estos desórdenes neurosomáticos
tendrían bases en una desregulación de los mecanismos
cerebrales, causadas por una compleja interacción de factores
genéticos, del desarrollo y ambientales que derivan en
bajo rendimiento e inadaptación biopsicosocial.
Social y culturalmente nuestra identidad está dada por
nuestra conducta. Somos cualitativamente lo que hacemos. Nuestro
comportamiento nos define socialmente.
El cansancio crónico limita la capacidad de hacer socialmente
y se transforma en una disfunción que impide llevar un
ritmo de vida normal, compromete la calidad de vida, frustra la
individuo y puede llevar al aislamiento social. El desequilibrio
biológico, el dolor psicológico y la desadaptación
social son sus consecuencias.
El cansancio crónico es una clara expresión del
desfasaje que la evolución sufre. Jaak Panksepp señala
que en términos evolutivos el desarrollo del proceso de
encefalización no ha culminado aún, y la comprensión
científica de su posible rumbo exigiría el reconocimiento
del rol de los sistemas emocionales cerebrales en la construcción
de los sistemas sociales.
Las áreas subcorticales contienen un gran número
de sistemas emocionales que gobiernan nuestros valores y estados
de ánimo. Sin embargo, nuestras habilidades corticales
han jugado un rol más importante en la construcción
de las instituciones sociales que la que tuvieron nuestros circuitos
límbicos.
Panksepp describe muy bien la manera en que nuestro neocórtex
elabora las ideas más complejas acerca del mundo exterior.
Los conceptos humanistas, científicos, económicos
y políticos, son producto de nuestros sistemas sensoriales
y atencionales que toman preferentemente los datos provenientes
de nuestros sentidos exteriores, más que la información
que generan nuestros sentimientos internos. De alguna manera estos
condicionamientos influyeron en la forma en que el sistema biológico
quedó eclipsado por las demandas del mundo exterior.
Este eclipse tapa e impide el desarrollo de los sistemas emocionales
y reduce la capacidad de los mismos en el ejercicio de su función
de energizar y guiar al organismo en sus interacciones con el
medio ambiente.
Los hemisferios cerebrales aumentaron su influencia a expensas
del sistema límbico y de las estructuras subcorticales,
que en apariencia *****plen un papel secundario frente a las actuales
exigencias que enfrenta el proceso de evolución. Sin embargo,
los déficits energéticos y sus posibles orígenes
en las estructuras subcorticales, en el tronco cerebral y en el
hipotálamo, muestran el grave error de esta subestimación.
Si bien nuestras funciones cerebrales superiores han llevado
al desarrollo de nuestra cultura, también han generado
la ilusión de que los humanos somos criaturas racionales
por encima de todo. Pero nuestras funciones superiores no son
inmunes a la influencia de la subcorteza. Los procesos emocionales
juegan un importante papel en la cadena de eventos que controlan
las conductas humanas, ya que surgen de eventos neurobiológicos
que median y modulan la naturaleza instintiva de las conductas
humanas.
Las actuales restricciones biológicas ponen
en evidencia
* el papel importante que *****ple el sistema emocional en la
evolución de la especie humana, y
* la necesidad de desarrollar la cognición de las emociones
desde nuevos parámetros socioculturales.
Ante la emergencia de variados síndromes de desadaptación,
se hace necesaria la recodificación de las tendencias psico-conductuales
como circuitos neuronales emocionales que respondan a las exigencias
ambientales, así como también a las necesidades
biológicas de homeostasis interna del organismo.
Para ello el hombre necesitará cambiar su mirada y desarrollar
una cultura más humanizada que tecnificada. Una sociedad
que comprenda la necesidad de vivir a un ritmo más natural
que artificial. Que haga posible que el hombre aumente su expectativa
de vida conservando la calidad de la misma.
Una sociedad de hombres dispuestos a recuperar el contacto con
la naturaleza y con su propia humanidad. Vinculándose con
el medio pero al mismo tiempo aprendiendo a sostener la mirada
interior y reconociendo en su mundo visceral, su propia esencia
natural.
Conclusiones:
A pesar de su plasticidad y de estar congénitamente preparado
para ser modificado por estímulos del medio ambiente, habría
en el Sistema Nervioso un desajuste en la capacidad de respuesta
a las exigencias del medio que se expresaría en esta falta
de adaptabilidad.
La misma se observa en la emergencia de variados síntomas
de desajuste interno, déficits, fenómenos de sobrecarga
(intolerancia e hipersensibilidad a fuentes de estímulos
internos o externos) y variadas alteraciones en manifestaciones
neurovegetativas, inmunes y neuroendócrinas.
Las normas socioculturales del siglo XXI resultan poco naturales
y difíciles de metabolizar para nuestro neocórtex.
El cambio social fue muy brusco y todavía no hubo tiempo
para que el sistema nervioso se adapte.
El medio ambiente social y cultural está altamente tecnificado
y opera como un auxiliar compensador de las limitaciones humanas
estrictamente biológicas. El ritmo de vida actual exige
al sistema nervioso un esfuerzo de sobreadaptación que
provoca un quiebre del equilibrio biológico. Como consecuencia
del mismo, el neocórtex pierde su capacidad y no logra
dar respuestas eficaces que ayuden a modificar al medio sociocultural
creando condiciones más propicias para alcanzar una mejor
calidad de vida y asegurar la supervivencia.
Las emociones son parte de los recursos biorreguladores con los
cuales venimos filogenéticamente equipados para la supervivencia.
Están siempre relacionadas con la homeostasis. En situaciones
de disbalance las funciones homeostáticas y emocionales
dominan por completo a las funciones cognitivas. Hay un triunfo
de lo instintivo sobre lo racional. Ciertas regiones de la subcorteza
y del tronco cerebral envían órdenes a otras regiones
del cerebro y a todos los lugares del cuerpo que correspondan
con el resultado de un cambio global en el estado del organismo
que afecta tanto al cerebro como al cuerpo. En el caso del cansancio
crónico, la emoción provee motivación a la
cognición inhibiendo desadaptativamente a la conducta en
función del marco sociocultural que exige mayor rendimiento
y sobreadaptación biológica.
El cansancio crónico es causado por una disminución
en el nivel de energía y una baja resistencia a la actividad,
que exigen al individuo un sobreesfuerzo físico y mental
que lo lleva al colapso del sistema.
Los signos más característicos del cansancio crónico
señalan limitación de la actividad, reducida aptitud
de trabajo, de la capacidad de hacer física e intelectualmente;
fatiga muscular, sensación de agotamiento extremo o cansancio
con esfuerzos mínimos, debilidad; fatiga intelectual, atención
lábil, dificultad para concentrarse, pérdida de
la memoria, lentitud mental, y pérdida de la vitalidad,
bajo nivel de energía, disminución de la vigilancia,
pobre iniciativa, inhibición, desaliento.
El déficit en el tono vital genera trastornos en la calidad
de vida por la incapacidad de adaptación a las exigencias
del medio socio-cultural.
El hipotálamo es un centro cerebral muy pequeño
pero de enorme importancia ya que es el encargado de regular las
funciones clave para el buen funcionamiento del sistema orgánico.
Los cambios en el hipotálamo causan pérdida de energía,
disminución del tono vital, se desactivan los procesos
motivacionales.
El tono vital es regulado por la FR que *****ple una función
básica de activación del sistema orgánico.
Modula y gradúa el tono energético en función
de las condiciones internas y ambientales.
La emoción y la conducta son funciones del hipotálamo,
el sistema límbico y la corteza prefrontal. La vía
Mesolímbica *****ple una función de autoestimulación
que ante la emergencia del cansancio se inhibiría contribuyendo
a la limitada disponibilidad a la acción dentro del sistema.
El cansancio crónico puede ser visto así como un
signo de disfunción neurobiológica que como proceso
psico-neural participa de las funciones adaptativas del organismo
en su integración con el medio ambiente.
El aprendizaje del importante rol que *****plen las emociones
en el procesamiento neural de nuestras funciones superiores, posibilitará
el reconocimiento social y cultural de la necesidad de adaptar
el ritmo del progreso a las necesidades biológicas de homeostasis
interna.
En síntesis, los estados emocionales proveen los valores
naturales internos sobre los cuales se basan las elecciones comportamentales
complejas, ya sea que las mismas sean expresión de la adaptación
o de la enfermedad.
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