El paciente oncológico adulto y la resiliencia
Maria Elisa Marré. Psicóloga social


La enfermedad como crisis.

La patología oncológica como otras enfermedades graves, produce en los pacientes un fuerte impacto individual y familiar. Al ser diagnosticados, los pacientes sienten que sus vidas han dado un vuelco repentino. Surge el miedo al futuro, que a partir de ese momento se vuelve incierto y amenazante. Aparece la angustia de tener que comunicar a la familia la mala noticia y a la vez no quererlos afligir con la nueva situación que ha aparecido. Surge el miedo a morir, a ser abandonados a su suerte, al sufrimiento físico y a la discapacidad en caso de sobre vivencia. En resumen aflora la vivencia de fracaso, y los sentimientos de abatimiento y desolación.

Solanas (2005) Pág. 23, nos dice…“los seres humanos percibirán consciente o inconscientemente su vida bajo amenaza por haber perdido la salud y la consiguiente frustración y dolor que significa ponerse en contacto con su vulnerabilidad corporal”.

Señala éste autor, respecto de la ilusión de invulnerabilidad que tienen los seres humanos. Cuesta imaginarnos enfermando, se supone que los que enferman son siempre los otros. Cuando se rompe esa ilusión de invulnerabilidad, se cambia también el modo de percibir la vida. El diagnóstico de cáncer, es vivido como una amenaza letal. Desaparece el sentimiento de ser “distintos” como se supone comunmente, antes de enfermar.

“La angustia se convierte en la expresión del desamparo del sujeto, tanto del síquico como del biológico”. Solanas (2005) Pág. 25

La ansiedad que experimentan los seres humanos ante una situación de amenaza o peligro a su integridad, produce gran desorganización síquica, se percibe que las cosas no están saliendo bien, algo importante se ha desacomodado.

El afrontamiento adaptativo o desadaptativo del proceso de enfermar de cáncer, se llevará a cabo de acuerdo a la personalidad del sujeto y de los modos de enfrentar la adversidad que ha desarrollado durante su historia personal de vida. Por un lado aparece el modo de enfermar y por el otro la manera de defenderse de la angustia, del sufrimiento y del dolor.

Muchas veces aparece el enojo consigo mismo y el auto reproche, supuestamente, por no haber sabido evitar la enfermedad o haber contribuido a enfermar. Enojo contra el destino, o con el Creador, que permitió que esto ocurriera. Surgen preguntas como ¿porqué a mí?... ¿porqué ahora?... ¿que hice para merecer esto? Aparece el sentimiento de culpa. Otras veces surge la desilusión y la impotencia de no poder cambiar su suerte. Suele haber aumento de la agresividad y descontrol de sí mismo, debido a la frustración y angustia que experimenta el sujeto.

Al comienzo de la enfermedad y luego del diagnóstico suele aparecer la negación como defensa, “La negación es implementada por el sujeto en el intento de protegerse de información amenazante, que concierne a un peligro real”. Vidal y Benito (2006).

Pero también existen otras variables que intervienen en el afrontamiento de la enfermedad. La etapa de vida en que se encuentra el sujeto. No es lo mismo ser un niño, que un adolescente o un adulto mayor, dado que cada uno se encuentra en un ciclo vital diferente y tiene proyectos de vida también distintos.

Otra de las variables interesantes a pensar respecto del paciente y familia, es el tipo de “red social” con que cuentan. Es allí de donde podrán surgir los recursos interpersonales, sociales y comunitarios disponibles para enfrentar esta nueva situación de adversidad. Hoy se habla no solo de los “pobres estructurales”, sino también de los “nuevos pobres”, aquellas personas pertenecientes a la clase media que perdieron su inserción laboral debido a la crisis nacional y los altos índices de desocupación.. Un grupo muy numeroso de ciudadanos por ésta razón no tienen cobertura en salud.

Otra variable significativa que se puede observar en el trato con los pacientes del hospital público, son los mitos respecto del cáncer, que circulan dentro del imaginario social y que también aparecen en los discursos de los medios de comunicación: por ej. : Cuando fallece alguien importante de cáncer, no se la nombra a la patología, se dice: “murió de una larga y penosa enfermedad”. Se puede interpretar que se debe a la amenaza que el cáncer supone para la humanidad, por su significado letal. El cáncer se trata, se controla y en muchos casos remite definitivamente.

Asimismo se le adjudica al cáncer el tener que pasar por interminables sufrimientos hasta que llega la hora de la partida. Hoy la Medicina Paliativista ofrece a los pacientes innumerables recursos farmacológicos y terapéuticos para morigerar los síntomas de sufrimientos físicos y psíquicos.


Crisis como oportunidad en la vida.

Los pacientes oncológicos suelen comentar que perciben un antes y un después del diagnóstico. Hay un shock profundo que desorganiza la cotidianeidad y pone a prueba el proyecto de vida de cada uno. Ya sea que vaya a morir o a remitir la enfermedad, se vivirá de ahí en más en la incertidumbre, cual “espada de Damocles” durante meses, uno, cinco, diez o quince años. Los pacientes afirman que la enfermedad los ha cambiado, se toman la vida de otra manera. Es un acontecimiento importante, que implica una reorganización, personal y familiar. Vá trascendiendo la información del aumento de sobrevivientes de cáncer en el mundo, debido a que los tratamientos han mejorado y las prácticas médicas son más eficientes.

Rowlands (2004) comenta: “más estadounidenses están sobreviviendo más tiempo luego de un diagnóstico de cáncer. La medicina y la sociedad comienzan a hacer los ajustes necesarios”…”actualmente hay 9,8 millones de sobrevivientes de cáncer en EEUU, el 3,5% de la población, y el número aumenta constantemente. Las estadísticas provienen de un informe de la U.S. Center for Disease Control and Prevention y del Nacional Cancer Institute”…continúa diciendo:”es importante que el público se dé cuenta de que por lo menos en éste país, la mayoría de los pacientes diagnosticados con cáncer hay en día pueden esperar vivir muchos años más” apuntó la Dra. Julia Rowlands. Sigue diciendo “casi dos tercios de los adultos diagnosticados con cáncer (64%) vivirán por lo menos cinco años más, en comparación con el (51%) en 1971”. Continúa diciendo:”debido a que la incidencia del cáncer aumenta con la edad, uno de cada seis estadounidenses mayores de 65 años, es un sobreviviente de cáncer”….”La mejora se origina de una combinación en detección temprana y mejores tratamientos, especialmente en cáncer de mama (22%), próstata (17%), colon (11%) y recto”. El artículo finaliza diciendo:” Estamos siendo suficientemente eficientes en controlar el cáncer y que muchos pacientes vivirán lo suficiente para morir por otra causa que no sea cáncer”. Rowlands (2004)

Este panorama descrípto por la Dra. Rowlands se vá generalizando en el mundo, al parecer en el siglo XXI. Por lo tanto si ha aumentado la sobrevivencia de pacientes con cáncer, habrá que pensar como la sociedad se reorganiza al respecto.


La resiliencia y los pacientes con cáncer

Galende (2004) Pág. 23, define al sujeto resiliente como aquel: “que no se sitúa como víctima pasiva de sus circunstancias, sino como sujeto activo de su experiencia”.

“La resiliencia es la capacidad de los seres humanos de superar los efectos de una adversidad a la que están sometidos e, incluso, de salir fortalecidos de la situación”. Melillo (2004) Pág.63

“Promover resiliencia implica la reaparición del otro, como un ser humano tan legítimo como uno mismo” Melillo (2004) Pág.89

“La resiliencia implica a nuestros ojos una dimensión ética de respeto y de sensibilidad hacia los demás” Vanistendael y Lecomte (2004) Pág.95

La resiliencia como condición humana, no se posee “a priori”, de antemano, no viene en la genética, sino como menciona Galende (2004), “ son las mismas circunstancias adversas las que permiten que surja la creatividad en una acción transformadora de sí mismo y del medio donde vive ese sujeto”. Tiene que ver con el tipo de vínculos interpersonales que establece el sujeto con los otros miembros de la comunidad, donde transcurre su cotidianeidad.

“No es el ser humano más apto el que sobrevive y evoluciona en la sociedad actual, dice Galende (2004), como sostenían Darwin y Spencer, sino aquél sujeto cuya impronta cultural le permita desarrollar su inteligencia, el coraje y la imaginación para apropiarse de los valores y recursos de su cultura”. Para pensar al sujeto resiliente tenemos que tener presente al mismo tiempo su cultura y las características de personalidad que posee. La resiliencia está en las ideas constructivas que compartimos los seres humanos y en la calidad del lazo social que nos une.

Resiliencia no es resignación o sometimiento para aceptar la realidad, como parte del destino. El ser humano a diferencia de los animales, cuenta con el lenguaje, los valores de su cultura y su capacidad de transformarse y modificar el entorno social y físico donde habita. Resiliente no es aquel que se resigna a reproducir las condiciones de vida dadas, sino que ambiciona un cambio de las mismas, con actitud crítica de su situación, en la búsqueda de su propio anhelo o deseo de mejoría, y en una actitud cooperante con sus semejantes..

“Toda situación vital representa un reto para el hombre y le plantea un problema que solo él debe resolver”…”en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino, si la vida espera algo de nosotros” Frankl (1998) Pág.160. Este autor plantea que no es tan importante el sentido de la vida en términos generales o abstractos, sino más bien el significado concreto de la vida de cada uno, en un momento dado. El habla de que tenemos una misión a *****plir y una responsabilidad que se genera por estar vivos, responsabilidad de sí mismos y de los demás. Dice que encontrar un sentido a la vida es sentir algo por algo de la naturaleza o de la cultura, pero que lo más grande es sentir amor por alguien. También habla de encontrar sentido al sufrimiento. Cuando él habla del pasado, se refiere no solo al trabajo realizado y al amor dado, sino también a los sufrimientos vividos con valentía.

Cuando el paciente oncológico comienza a pasar de los porqués a los para que, es cuando se cuestiona el sentido de su vida y de su sufrimiento.” La construcción de sentido es una obra humana y no solo un descubrimiento”, nos dice Belderrain (2000). Solo reconociendo que estamos en crisis, podemos darle un sentido a la misma. Aceptar que se está enfermo, es comenzar un afrontamiento constructivo de la situación.

El humor también ha sido identificado como uno de los recursos simbólicos que sostienen la subjetividad. Hay goce estético, apelación al vínculo con el otro, posibilidad de cambio de perspectiva en la visión de los hechos y construye el lazo social. Muchas veces es a través del humor que se puede poner en cuestión lo naturalizado, lo dado. Otras veces el humor ofrece una forma de denuncia velada, que posibilita otras alternativas de pensamiento, que antes pasaban desapercibidas.

En contraste con los “no lugares” del postmodernismo, por ej. “el shopping”, donde no se puede construir la identidad, ni la historia, ni el lazo social, aparecen los lugares de encuentro social, donde la comunicación puede circular. La “narrativa” es un recurso privilegiado de la socialización de los individuos, en ella se reconoce en los refranes y en las historias familiares, sociales y políticas, que se contaron y que luego relatan a otros. La comunidad es productora y generadora de nuevas historias, en el eje del tiempo y del espacio.

Delhlefsen y Dahlke (1997) Pág. 290, hacen una comparación utilizando la analogía entre el cáncer y nuestra sociedad actual. Ellos ven como la célula tumoral vive y se desarrolla a expensas del huésped, en un proyecto egoísta y letal. Ellos agregan “que nuestra época está caracterizada por la expansión implacable y la persecución de los propios intereses”, también dicen que “la célula cancerosa va en busca de su vida eterna, en la proliferación y expansión material. Ni el cáncer ni el ser humano han comprendido todavía, qué buscan en la materia, algo que no está ahí,… la vida”


La organización de la salud en nuestro contexto socio económico actual

La transformación socio económica que se ha producido, desde la década del sesenta, cuando el Estado de Bienestar o ”Welfare State”, cubría la mayor parte de las necesidades de la población, a la situación actual de la “Sociedad Global”, como se la denomina ahora, es diametralmente opuesta. Como consecuencia se han instalado nuevos problemas, que forman parte ahora de la estructura social de nuestro país, como ser: la reducción de las obligaciones del Estado en el *****plimiento de los servicios públicos, como regulador, distribuidor de bienes y garante de los derechos básicos del ciudadano. Ha surgido en cambio por un lado la concentración de la riqueza en pocas manos y por el otro la marginación social de amplios sectores. En parte, es consecuencia a la precarización y flexibilización laboral que se ha venido imponiendo en estos últimos años, y que produjo desocupación y subocupación. Pero también, ha crecido el trabajo en negro, los contratos temporarios y los planes subsidiados por el estado, para desocupados. Todos ellos sin cobertura social, ni posibilidad de jubilación a futuro. Esta situación ha producido una enorme desprotección en los sectores con menores recursos.

Hoy se sobrevalora el logro individual sobre el colectivo. Se ha resquebrajado el “contrato social” y en consecuencia se han empobrecido las redes sociales. Surgió el individualismo y disminuyeron las relaciones interpersonales solidarias. La salud pública y el hospital público no escapan al desinterés estatal. Las colas para un turno de consulta desde la madrugada, tener que llevar el hilo y la aguja para una cirugía, o el quiebre del Banco de Drogas de la Prov. de Bs. As. en éstos días, son solo una muestra de la situación expuesta. Se ha naturalizado el quiebre de la salud pública. Paros contínuos, marchas de profesionales pidiendo salario dignos, hacen dificultosa la atención de los pacientes en los centros de salud.

La forma en que el ser humano satisface sus necesidades básicas, determina su calidad de vida. La salud, la vivienda, el alimento y el trabajo son algunas, pero hay otras más difíciles de percibir pero de gran importancia, como son: el cuidado, la protección, el afecto y seguridad, la estima, la aceptación, la información y la reflexión, la posibilidad de hacer una lectura crítica de la realidad, la recreación y la participación social.


Algunas vivencias desde la experiencia de la creación de un grupo de apoyo, dentro del hospital público.

En 1998 se gestionó ante el jefe de la Unidad de Oncología del Hospital de San Fernando la autorización para formar un grupo de apoyo, contiguo a la sala de espera, con carácter optativo y abierto. El objetivo fue de contención y reflexión para pacientes y familiares, que asistían en el día a consulta o tratamiento. .Desde entonces se reúne el grupo, coordinado por una Asistente Social, e intentan elaborar no solo el impacto del diagnóstico o la preocupación por los efectos colaterales de los tratamientos, sino también reflexionar acerca de los derechos de los pacientes en materia de salud, y si fuera necesario aprender a organizar el reclamo cuando éstos no se vulneran.

La experiencia en el grupo de apoyo, disparó algunas hipótesis acerca de la problemática social de los sujetos que allí concurren. Se pudo registrar, que si bien la enfermedad despertaba toda clase de temores y angustia, la falta de recursos económicos se convertía en urgencia. En el hospital los pacientes por lo general confían plenamente en el equipo médico, y dan por sentado que las drogas van a estar, porque el Estado debe hacerse cargo.

La aflicción por el tema de la pérdida del trabajo, precario en general, cuando se comienza el tratamiento de quimioterapia o radioterapia, es tema corriente. El tener que pedir ayuda a los hijos, para que costeen los gastos de traslado, o alguna medicación complementaria y alimentación diferente a la habitual, suele producir gran angustia. .

A través del proceso grupal realizado, a partir del año 2000, algunos de los pacientes se animaron a constituirse en una institución municipal, sin fines de lucro. Así nació APOSFER (Asociación de Pacientes Oncológicos de San Fernando). La comisión directiva está formada por los mismos pacientes, cuya misión es ayudar a compañeros con menores recursos, con medicación, bolsones alimentarios, traslados, provisión de silla de ruedas, etc. Asimismo ayudaron a la Unidad de Oncología, satisfaciendo algunas necesidades existentes.

También nació un Taller Artesanal de pintura sobre tela, para operadas de mama. Estas pacientes en su mayoría habían trabajado siempre como empleadas domésticas. Luego de la cirugía y los tratamientos no podían hacer más esfuerzos pesados. Así nació la idea de desarrollar sus aptitudes dentro del trabajo artesanal. Hace ocho años que vienen concurriendo al taller, que en éste momento ya es autogestivo, se mantiene con la venta de las artesanías.

APOSFER hace cinco años que organiza un Festival Musical Folklórico a beneficio, con cuya recaudación se financian las actividades de la institución.

Ellos supieron transformar la adversidad en creatividad. Surgió en éste grupo la solidaridad y la empatía por otros pacientes que también enfrentan el cáncer, pero con mayores carencias afectivas y económicas.

Como decía el Profesor Dr. Mainetti, en el Congreso de Oncología, en La Plata, en el año 1998: “el siglo XXI nos debería encontrar a los hombres, mucho más solidarios”…

Como dice Chiozza (1994) Pág. 112: “para tratar al cáncer, no basta con la lógica y el odio, hace falta…el amor”

María Elisa Marré


Bibliografía:

Chiozza L. (1986) ¿Porqué enfermamos? Alianza. Buenos Aires

Belderrain L. (2000) CDROM Psico-socio-oncología. Data Visión. Buenos Aires

Dethlefsen T. y Dahlke R. (1993) La enfermedad como camino. Plaza & Janes. Baracelona

Frankl V. (1946) El hombre en busca de sentido. Herder. Baracelona

Melillo A, y Otros. (2004) Resiliencia y Subjetividad. Paidós. Buenos Aires.

Rowlands J. (2004) Los pacientes de cáncer están viviendo más tiempo. (USA) www.medicinageriatrica.com.ar

Solana A.(2005) Cuidados continuos en oncología radioterapica. Oncología. v.28 n.3 Madrid marzo 2005. http://scielo.isciii.es/scielo.php

Vidal y Benito (2006) El Cáncer como acontecimiento traumático. Taxonomia de la negación. Apunte CEMIC. Depto. de Psiquiatría. Bs.As.


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Publicado en: 2007-06-06 (9 Lecturas)


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