En cierta ocasión un maestro espiritual llamado Daniel
se mostró a sus discípulos con los ojos enrojecidos
de tanto llorar, y el rostro pálido y angustiado.
_ ¿Qué le pasa, maestro? ¡Parece conmovido!
- dijeron sus discípulos
El maestro respondió:
_ Es que tuve una visión. Y en ella me enteré de
la pregunta que los ángeles me
harán cuando me pidan cuenta de mi vida.
Los discípulos se miraron entre sí, desconcertados.
Al fin, uno dijo:
_ Maestro, usted es un hombre piadoso. Usted es un hombre estudioso
y humilde,
que ha ayudado con su generosidad y su lucidez a muchos de nosotros.
¿Qué
pregunta puede hacerle nadie acerca de su vida que pueda preocuparlo
tanto?
El maestro elevó sus ojos al cielo.
_ Me he enterado de que los ángeles no me preguntarán:
"¿Por qué no fuiste un
Moisés, arrancando a tu pueblo de la esclavitud?
Sus seguidores insistieron:
_ ¿Qué le preguntarán entonces?
El maestro suspiró
_ Y me he enterado de que los ángeles no me preguntarán:
¿Por qué no fuiste
un Josuá, conduciendo a tu pueblo a la Tierra Prometida?"
Uno de los seguidores del maestro, apenado, se le acercó,
y posando
sus manos sobre los hombros del maestro, lo miró fijamente
a los ojos, y preguntó:
_ ¿ Qué te preguntarán los ángeles,
entonces?"
_ Me dirán: " Daniel, hay una sola cosa en el mundo
que ningún poder del cielo o la
tierra tendría que haberte impedido ser”. Me dirán:
¿Daniel, por qué no fuiste
Daniel?