Un anciano vivía con su hijo en un fuerte abandonado sobre
la *****bre de una colina, y un día perdió un caballo.
Los vecinos fueron a expresarle su pesar por este infortunio y
el anciano preguntó:
- ¿Cómo saben que es mala suerte?
Pocos días más tarde volvió su caballo con
una cantidad de caballos salvajes, y esta vez vinieron sus vecinos
a felicitarlo por esta muestra de fortuna, y el anciano respondió:
- ¿Cómo saben que es buena suerte?
Con tantos caballos a su alcance, el hijo empezó a cabalgar
en ellos y un día se fracturó una pierna. Otra vez
llegaron los vecinos a expresar sus condolencias y el anciano
respondió:
- ¿Cómo saben que es mala suerte?
Al año siguiente hubo una guerra, y dado que el hijo del
anciano estaba lisiado no tuvo que ir al frente.
Un relato bíblico cuenta que:
Marchando por el camino, Juan llegó a una ciudad, buscó
alojamiento y no se lo ofrecieron en ninguna parte.
- "Todo lo que hace Dios es para bien", dijo y pasó
la noche al raso.
Llevaba consigo un gallo, un asno y una vela. Un golpe de viento
le apagó la vela, una comadreja le comió el gallo,
y un león le devoró el asno.
"Todo lo que hace Dios es para bien", dijo Juan
Aquella noche llegó un ejército (romano) y capturó
a los habitantes de la ciudad.
- ¿No les dije - enseñó luego Juan a sus
discípulos - que todo lo que hace Dios es para bien?
Si el hijo del anciano no se hubiera fracturado una pierna, hubiera
tenido que ir al frente a luchar. Si a Juan le hubieran dado alojamiento,
si la vela hubiera estado prendida, si el gallo hubiera cantado,
lo habrían capturado. Lo que pareció malo en su
momento, fue su salvación. A veces, lo que vivimos como
malo hoy, puede que sea para bien más adelante.