LA VERDAD


“Había una vez un hombre que buscaba la verdad.

Un buen día llegó a un lugar donde ardían una innumerable cantidad de velas de aceite. Estas se encontraban cuidadas por un anciano que, ante la curiosidad de este individuo respondió que ese era el lugar de la absoluta verdad. Aquél le preguntó que significaban sus palabras, a lo cual respondió que cada vela reflejaba la vida de cada individuo sobre la Tierra; a medida que se consumía el aceite, menos tiempo de vida le quedaba. Aquél le preguntó si le podía indicar cuál era la de él.

Al descubrir que la llama estaba flaqueando, a punto de extinguirse, aprovechó un instante de distracción del anciano y tomó la vela de al lado para verter un poco de aceite de ésta en la suya. Cuando estuvo a punto de alzar la vela, su mano fue detenida por la del anciano diciendo: Creí que buscabas la verdad”.

No importa lo bien que nos haya ido en el último tiempo, no importa la felicidad, salud o riqueza que tengamos, en algún momento de nuestra existencia nos descubrimos buscando un sentido más profundo a la vida. Esta búsqueda que hacemos, debe emerger desde el corazón y abarcar a todo nuestro ser y requiere de nosotros honestidad y compromiso. Nuestra actitud hacia ella es un mensaje que representa la meta que deseamos alcanzar.

Cuando sintamos que nos llegó el momento de emprender este sorprendente viaje y queramos encontrarnos con la llama que alumbra nuestra existencia, intentemos hacerlo con el fin de consagrar el aceite que aún queda en nuestro recipiente…


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Publicado en: 2007-06-03 (10 Lecturas)

 


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