El tesoro escondido

Había una vez un hombre pobre que vivía en la ciudad de Praga. Una noche el hombre soñó que debía viajar a la ciudad de Viena. Allí, él encontraría un tesoro que había sido enterrado debajo de un puente que conducía al palacio del rey. Noche tras noche el sueño se iba haciendo recurrente hasta que el hombre decidió dejar a su familia y emprender el viaje a Viena en busca de la fortuna. Encontró, efectivamente, el puente de sus sueños, mas este estaba fuertemente custodiado. Los soldados del rey le dejaban poco margen para lanzarse a la búsqueda del tesoro y el hombre pasó días esperando a que se le presentase una oportunidad. Dos semanas más tarde, uno de los guardias lo tomó de la solapa y vociferó: ¿Qué estás tramando? ¿Por qué vuelves día tras día a este lugar? Frustrado, el hombre le contó la historia acerca de su sueño. Cuando hubo finalizado, el soldado estalló en una carcajada. El pobre hombre lo miró azorado, sin entender su actitud. Luego, el guardia real dijo: ¡Qué tonto eres! Si yo me dejara guiar por mis sueños, ya estaría en camino a Praga. Justo anoche soñé que un pobre hombre de esa ciudad tenía, enterrado en su sótano, un tesoro que esperaba ser descubierto.

El hombre retornó a su hogar, cavó en su sótano y halló el tesoro. Reflexionando más tarde se decía a sí mismo: Pensar que el tesoro siempre estuvo en mi poder pero tuve que viajar a Viena para enterarme de ello.

¿Cuántas veces no valoramos lo que tenemos, solo porque lo tenemos? ¿Cuántas veces no damos la importancia que merecen ciertas cosas, porque nos falta la perspectiva que nos ayuda a tomar conciencia?

¡¡No esperemos a que las cosas, o las personas nos falten para darnos cuenta el tesoro que tenemos!!

Relato antiguo

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Publicado en: 2007-06-03 (11 Lecturas)

 


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